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Archive for the ‘2010-2011’ Category

Es notoria la gran cantidad de jóvenes con aficiones dispares pero comunes en su origen: Japón. Así que nos hemos dispuesto a investigar, en este trabajo, la repercusión de la interculturalidad provocada por la globalización de los medios de comunicación y, en consecuencia, de los hábitos y gustos de estos jóvenes; así como la génesis y transmisión de éstos.

Para ello, nos proponemos los siguientes objetivos:

• Descubrir los límites entre tribu urbana, subcultura y afición.

• Encontrar la génesis del interés de estos jóvenes en Japón a partir del conjunto de todas las entrevistas que hemos realizado.

1-     ¿Subcultura, tribu urbana o afición?

Todos y cada uno de los grupos humanos comparten una misma cultura (de entre todas las existentes), es decir, una misma serie de valores, comportamientos, tradiciones… No obstante, dentro de un grupo humano, puede haber segmentos que comparten determinadas características de un modo diferente al de esta cultura principal. A éstos los llamamos subculturas.

Es muy difícil delimitar una subcultura dentro de una cultura dominante. Además debemos tener en cuenta que el mismo término “subcultura” tiene un matiz jerárquico que puede sonar peyorativo. Por ello, muchos de nuestros encuestados han rehusado a etiquetarse dentro de una subcultura, ya que consideraban que se trata de un calificativo que denota inferioridad.

Por otra parte, una afición (o hobby) es una actividad centrada en el entretenimiento propio y sin finalidad productiva, aunque también se define como un gusto o interés por una actividad al margen del trabajo habitual.

Una subcultura tiene varios modos de manifestarse, de los cuales la tribu urbana es uno de los más llamativos. Llamamos tribu urbana a los grupos de personas que llevan su afición a su vida diaria, afectando ésta a su comportamiento y manera de pensar. Sin ir más lejos, algunos expertos afirman cómo el pertenecer a una de estas tribus es una manera por la cual los jóvenes pueden conseguir una identidad concreta dentro de la sociedad.

Así, como hemos podido ver, una subcultura es un grupo de personas que comparten una afición y sus conocimientos, poniéndolos en común. Cuando estas personas, además, comparten un mismo modo de vida y comportamiento, forman más bien una tribu urbana. Por tanto, pertenecer a una subcultura no requiere estrictamente de una ideología marcada, sino de compartir una afición y sus respectivos conocimientos entre varias personas.

2-Datos extraídos de las entrevistas

La mayoría de las personas entrevistadas han sido mujeres con una franja de edad entre los 18 y los 25 años (con pocas excepciones).

Encontramos que los entrevistados suelen tener aficiones comunes, tales como leer o dibujar mangas, ver animes, diseñarse su propia ropa y cosérsela, escuchar música y jugar a videojuegos japoneses, navegar por páginas de internet que contengan información sobre sus respectivos grupos o quedar con amigos que compartan sus aficiones.

El primer contacto que tuvieron con el mundo japonés fue durante su infancia y gracias a la televisión; sobre todo a través del anime (Bola de Dragón, Inuyasha, Sailor Moon, etc). Más adelante, y ya en la adolescencia, se metieron de lleno en él gracias a la música japonesa, a las convenciones, jornadas o salones, a sus amigos o, sobretodo, a Internet. Fue algo que, por lo general, desde el primer momento que lo vieron les causó fascinación y se interesaron por ello.

Muchos de ellos, en un principio, se dedicaban a comprar revistas o mirar blogs, foros o imágenes sobre la afición o el grupo del que posteriormente formarían parte. Más adelante, algunos se enteraron del movimiento que había detrás de estas subculturas y se interesaron aún más. Pese que al principio les resultó difícil (puesto que es complicado encontrar ropa, maquillaje o materiales de este tipo aquí, además del posible rechazo por parte de la sociedad), con el tiempo acabaron identificándose con su estética y sintiéndose bien perteneciendo a sus respectivos grupos.

Como ya hemos dicho, aquí es difícil encontrar la ropa y los materiales que usan en sus actividades, y la mayoría de ellos debe recurrir a Internet o aprovechar algún viaje al extranjero para comprárselos. Aún así, en Barcelona hay tiendas en las que pueden encontrar lo que buscan (ya sea nuevo o de segunda mano) o, si no, algunos tienen la habilidad de hacerse su ropa y complementos ellos mismos.

Quien tiene tiempo, le dedica todo el que puede a su afición. Pero, ya sea por motivos de estudios o por trabajo, la mayoría de ellos no puede dedicarle todo el tiempo que desearían a su afición por el mundo japonés. Aún así, suelen informarse cada día mediante sus amigos o en Internet. Y es que suelen frecuentar foros o blogs personales, además de mirar imágenes o videos en plataformas como Youtube.

Los referentes, ídolos o inspiraciones que más veces han nombrado han sido, en el ámbito de manga/anime, algunas series como Inuyasha, Evangelion o Nana. De música debemos destacar el J-Rock, además del género musical “Idol” del que destacaríamos las plataformas “Hello! Project” y “Johnny’s”. Y, en cuanto a marcas de moda, las más repetidas han sido: Innocent World, Angelic Pretty, Baby, Punk Rave, Liz Lisa. Además de sus propios amigos y conocidos.

Son pocos los entrevistados que tienen contacto con japoneses (algunos sí tienen contacto con chinos), aunque les gustaría y afirman que, con Internet como herramienta, sería muy sencillo. Y, de los que sí se relacionan con japoneses, no todos comparten con ellos gustos o aficiones. Muchos piensan que los nipones viven estas aficiones más en serio gracias, en parte, a que tienen los productos más fácilmente a su alcance.

Debido a que –palabras de los entrevistados – los japoneses se caracterizan por ser más tolerantes, consideran que en Japón no existen rivalidades entre subculturas. Cuando les preguntamos sobre las rivalidades en nuestro país, surgieron tres tipologías de respuestas: las que afirmaban que en pequeños pueblos no, pero que en Barcelona sí habían rivalidades (tanto intra como intergrupales); las que ignoraban que éstas existiesen y las que, directamente, negaban tales rivalidades.

Las opiniones respecto a los posers y wannabes están divididas básicamente en dos sectores: los que consideran que éstos no tienen personalidad; y los que creen que cada uno es libre de vestirse como quiera y que “la libertad propia acaba donde empieza la ajena”.

La gran mayoría asegura que no les afecta en la ideología, es más, un pequeño sector asegura que sólo es estética, y que no puede afectar en el modo de pensar. Por otro lado, hay algunas que afirman que sí les ha cambiado en su ideología y forma de pensar. De cualquier modo, pese a que algunas se relacionen de igual modo con todo tipo de personas, casi todos se relacionan, desde que empezaron, con personas con las que comparten los mismos gustos o aficiones, pues entienden sus problemas y no les juzgan por vestir o actuar de un modo “diferente” al de la multitud.

Y es que muchos de los entrevistados se han sentido o se sienten rechazados por la sociedad; cosa que, a su parecer, no ocurriría en Japón. Los principales afectados por comentarios y miradas incómodas o insultos son los que han variado su vestimenta (ya sea un estilo lolita, harajuku, gyaru, etc.). Algunos afirman que incluso tienen que ocultar sus aficiones o gustos en situaciones concretas como, por ejemplo, a la hora de buscar trabajo.

Pese a todo, ninguno de ellos considera que sus gustos y aficiones sean pasajeros; y es que muchos consideran que éstos forman parte de su personalidad y estilo de vida.

3-Conclusiones

Tras haber analizado los datos proporcionados por los entrevistados, afirmamos que es a partir de la difusión de manga y anime a través de la televisión y, posteriormente, gracias a las posibilidades que ofrece Internet, que estas personas se han informado e interesado por lo que ahora son sus aficiones, que perfilan su identidad individual.

La elección entre formar parte de una subcultura u otra, depende de la propia personalidad y gustos. Pese que sí ha habido personas que se identifican con un grupo específico, hay quien desecha la idea de etiquetarse en cualquiera de ellos; incluso, quien se identifica con elementos de más de un grupo, con la intención de adoptar lo que consideran mejor o más interesante de cada uno de ellos, rechazando así el “estancarse” en uno solo.

Uno de los motivos por los que algunos rehúsan el etiquetarse en un grupo en concreto es el matiz peyorativo otorgado al término “subcultura” del que ya hablamos con anterioridad. Otro motivo puede ser el pensar que el hecho de formar parte de un grupo acarrea el abandono de la identidad individual.

Para finalizar, debemos reiterar en la gran dificultad que acarrea el definir un límite al término subcultura, cuyo significado superficial ya denota inferioridad respecto a la cultura principal. Sobre los aficionados a las distintas subculturas provenientes de Japón, son jóvenes en gran contacto con las redes y las nuevas tecnologías (blogs, foros, etc.) y que han conseguido adoptar una personalidad aparte – y en parte –  gracias a esta oleada de información sobre Japón y su rica cultura tanto contemporánea como tradicional.

Por último querríamos agradecer la participación de todos los entrevistados así como su colaboración, especialmente a José. Y pedimos disculpas si alguno de ellos no se siente completamente identificado con el resultado final del trabajo. Y es que lo que hemos hecho no ha sido plasmar directamente las entrevistas, sino que hemos hecho un vaciado de éstas, poniéndolas en común e intentando encontrar similitudes entre ellas.

Os dejamos un vídeo que hemos hecho a partir de grabaciones que nosotras mismas hemos realizado:

*Fe de erratas: La organización a la que hemos nombrado en el vídeo “Minna no Kimono” en realidad es nombrada “Kimono Club”.

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Mediante este trabajo hemos querido profundizar en la situación en la que se encuentran los descendientes de los chinos que dejaron su país natal para venir a prosperar económicamente. Puesto que estos jóvenes han sido educados en parte con nuestros valores, tienen un punto de vista diferente a los que se han criado en su país de origen.

Intentaremos explicar las diferencias entre las diferentes generaciones chinas establecidas en España, qué procesos de adaptación han seguido, y si existen por parte de los ciudadanos españoles prejuicios o estereotipos.

Hemos realizado un trabajo de campo, entrevistando a jóvenes de descendencia sínica que han nacido en España o que han emigrado con temprana edad, apoyándonos en reseñas, entrevistas y monografías de especialistas.

Mapa de Zhejiang

El flujo de migración china en España se remonta a la Primera Guerra Mundial. Francia reclutó cerca de 200.000 trabajadores procedentes de China, de los cuales 2.000 eran de Qingtian (Zhejiang), una de las regiones más pobres del país asiático. Al finalizar la Guerra, algunos de ellos viajaron hasta España como buhoneros, y algunos de ellos se quedaron incluso durante la dictadura franquista. Una vez acabada la dictadura y debido al desarrollo económico de España, vinieron los primeros inmigrantes de la zona de Taiwan y Hong Kong.

A partir de las reformas introducidas por Deng Xiaoping en 1978, la restricción de la migración china se relajó y se propició un auge de la migración china hacia nuestro país. Los pioneros de Qingtian actuaron como cabezas de puente, que iniciaron la red social y familiar que ahora se extiende y permite la llegada de más inmigrantes.

Según fuentes oficiales, en España hay 148.253 ciudadanos chinos, lo que constituye un 3,2% de la población inmigrante. Entre 1985 y 2004 se han nacionalizado como españoles 2890 inmigrantes chinos. Como china no acepta la doble nacionalidad, muchos de los descendientes chinos nacidos en España optan por la nacionalidad China. Con estos datos, se podría pensar que el grado de integración en la sociedad por parte de los ciudadanos chinos es bajo. Una parte del problema, sin duda, es debido a que los ciudadanos chinos residentes en España, sobre todo los miembros de la primera generación de inmigrantes, tienden a relacionarse únicamente con sus semejantes, y no tienen la necesidad de abrirse a la sociedad en general. De hecho, la gran mayoría de ellos desconocen el idioma español. En cambio por la parte económica, encontramos una integración en el mercado laboral regulado, aunque eso sí, casi siempre desarrollan sus actividades económicas de manera muy homogénea, bajo su propio colectivo.

Esta poca integración se entiende por la relación que mantienen con sus países de origen, potenciada por el gobierno de Pekín, que ve a los chinos emigrantes como motor para la innovación y progreso del país, ya que la mayoría de emigrantes chinos envían divisas para la familia, aunque históricamente no siempre ha sido así.

Otro de los valores añadidos que ve el gobierno a tener tantos ciudadanos en el extranjero es el poder disponer de una segunda generación, que ha nacido o se ha educado en el país de acogida, y de la que se espera que actúe de puente entre la cultura de sus padres y la que ha aprendido en la escuela. Se espera de ellos una doble integración, que abordaremos más adelante.

En un país tan nacionalista como China, en el que se encomienda a los ciudadanos a sacrificarse por el bien común, el poder disponer de estos hijos de inmigrantes como una suerte de “interlocutores” se da por hecho. Los problemas surgen cuando estos chicos han crecido en ambientes poco sinizados y tienen un concepto de la patria de sus padres algo distinto del que se querría.

¿Puede esta joven generación ser vista como un conjunto homogéneo? Parece ser que sufren la estereotipación tanto en China como en España; Que aprendan a sacar provecho a su bagaje cultural reportará muchos beneficios a ambos países.

Uno de los problemas que se encuentran los inmigrantes chinos establecidos en España, y que incluso sufren  sus descendientes, aunque estos sean nacidos ya aquí, es que son encasillados de forma errónea, debido a 2 aspectos principalmente:

-Desinformación de la población autóctona española.

-La falta de integración del colectivo chino que no hace nada por acabar con la rumorología sobre su cerrada sociedad.

Gran parte de la sociedad española tiene una serie de ideas preconcebidas referentes a la forma de ser, pensar y actuar de los ciudadanos chinos. Aquí brevemente expondremos afirmaciones de ámbito público y que no se corresponden a la realidad (también llamadas “leyendas urbanas”) e intentaremos rebatirlas.

-“Todos los chinos pertenecen a la mafia”  Afirmar que todos los chinos son mafiosos parece un tanto atrevido, indudablemente debe haber chinos pertenecientes a la mafia, pero  de ahí a afirmar que todos los son, va un mundo.

“¿Dónde entierran los chinos a sus muertos? ¿Se los comen?” En primer lugar, la población china en España es joven y además los ciudadanos chinos tienen la tendencia a, una vez jubilados volver a su país.

“Trabajas como un chino” Otra generalización absurda, de verdad es creíble que en una país con tamaño número de habitantes, todos son exactamente iguales? Es decir, ¿no hay ni un solo chino vago?

También podemos mencionar la tendencia española a confundir chinos con japoneses o a la inversa…, la risa que produce ver la dificultad de los ciudadanos chinos para pronunciar la “R” (habría que ver a más de uno pronunciando tonos del chino o según que fonema) y la absurda idea de que son todos genios de las matemáticas.

Todo ello hace que los inmigrantes chinos sean los grandes desconocidos para la sociedad española y que todos los prejuicios y estereotipos antes mencionados no acaben de disiparse.

Ejemplo de utilización de los tópicos chinos en una historieta de Mortadelo y Filemón

Como mencionábamos anteriormente, el punto más controvertido del caso de los chinos de segunda generación (y en general aplicable a otras nacionalidades) es que tienen que hacer una doble integración.

Por una parte la sociedad les pide que se adapten al país en el que están, y por otra parte los padres les suelen exigir o esperan de ellos que no pierdan la cultura familiar. Estos jóvenes, ¿son chinos o españoles? ¿Qué significa exactamente ser chino? ¿Y español? La lengua, las tradiciones, los valores… todos los elementos que conforman una cultura y que han de adoptar por partida doble. Una de nuestras encuestadas (que llegó a Barcelona con 8 años de edad) afirma que se siente medio española y medio china, opina que “se queda con lo mejor de ambas culturas, que puede hablar tres idiomas de manera prácticamente natal (también el catalán) y que le proporciona una visión más amplia de la manera de entender las cosas”.

Pero no todos son como ella. Normalmente los jóvenes nacidos aquí (que no suelen ascender de los 20 años de edad) tienen una idea de China muy sesgada. Normalmente hablan chino en casa y ven programas de televisión de allí, pero para ellos el aprender a escribir el mandarín (o putonghua) es una obligación e ir a China (si se da el caso) es para ver a la familia o para estudiar con un profesor particular. Otra de las encuestadas nació en Barcelona, estudia en un colegio inglés y pese a que asiste a una escuela china los sábados voluntariamente y saca buenas notas, dice que no tiene demasiado interés en viajar al país de sus padres, si tuviera la ocasión preferiría ir a vivir a EEUU o Canadá.

Las escuelas chinas para chinos cumplen una función importante dentro de esta carencia de contacto con la ‘cultura’ china como grupo que los padres por si solos no pueden ofrecer. Las familias pagan los gastos mensualmente y se contratan a profesores chinos que además de enseñarles la lengua a los jóvenes, imparten valores propios de la cultura asiática con las lecciones de los libros cedidos por el gobierno de China (memorización de textos, contestar todos a la vez, trabajo constante y exigente, respeto por el profesor…). También organizan eventos para el año nuevo chino (leer poemas, cantar canciones…) y premian públicamente a los mejores estudiantes de cada clase, en las que poco importa la edad o la procedencia de los estudiantes sino las notas que sacan en los exámenes, puesto que están todos juntos en una misma aula ya sean grandes o pequeños.

Fragmento de un libro de texto de la Escuela China de Barcelona sobre la Dinastía Tang

Aun así, algunos niños solo van al colegio por obligación (no todos saben chino y lloran por no entender lo que dice la profesora, que normalmente no sabe hablar castellano) o para hacer amigos. A lo largo de las encuestas un punto que hemos encontrado en común es que normalmente los jóvenes no hacen diferenciación entre los amigos chinos y los españoles en cuanto a actividades se refiere (aunque la misma distinción que hacen ya denota una cierta diferenciación), y se corrobora tomando por ejemplo las conversaciones que tienen en el recreo o descanso de las lecciones de chino: deportes, series de televisión, música… las mismas que tendrían en el colegio de aquí con los compañeros de clase.

En definitiva, para los chinos que han nacido en España no es tanto un ‘integrarse en el país en el que residen’ sino en ‘adaptar la cultura de sus progenitores o país de origen’, mientras que en los que llegaron aquí con la educación primaria completada (10-12 años) son los que tienen más problemas para absorber lo que les exige por un lado y por otro, y como en todas partes están los que se alzan “victoriosos” y saben ‘adaptarse a la cultura occidental’ y los que fracasan en la integración y “se cierran en su propia sociedad y cultura”. Aunque claro está, victoria y fracaso son términos relativos que dependen del punto de vista del que se mire.

Llegados a este punto, cabe preguntarse qué les depara el futuro a esta joven generación.

Se encuentran entre dos culturas, como tantos otros hijos de inmigrantes; como ya se ha visto, esto puede provocar tensiones en la convivencia tanto familiar como en el entorno escolar o del barrio. Sin embargo, parece que los jóvenes chinos tienen armas poderosas para combatir este peligro de desarraigo o de aculturación, según los casos; y así poder encontrar un lugar en la sociedad que se ajuste a su coyuntura.

Suelen manejar bien o medianamente bien tanto el español como el chino (según los casos, solo se defienden bien en el dialecto de su región natal, aunque la mayoría de padres se interesan en que tomen lecciones de mandarín), y además, suelen esmerarse en conseguir buenos resultados académicos, lo que les abre muchas más puertas que a las segundas generaciones de otros colectivos de inmigrantes.

Los ciudadanos chinos en nuestro país, más allá de los desencuentros que provoca la distancia entre las dos culturas, no suelen estar mal considerados por la población en general (exceptuando quizás los propietarios de comercios autóctonos de ciertos sectores como la venta al por mayor), que los ve como ciudadanos cívicos y trabajadores. Además, en comparación a otros países y sin contar con el creciente malestar de la población hacia los inmigrantes a causa de la crisis económica de estos últimos años, España no es un país especialmente xenófobo. Aunque por el aspecto una persona pueda parecer extranjera, si se entabla conversación con ella y se comprueba que sus gestos, su deje, su vocabulario, son parejos al nuestro, suele desaparecer cualquier rastro de desconfianza o incomodidad. Aquí, los chicos que llegaron antes de la adolescencia tienen ya mucho terreno ganado.

También se debería tener en consideración el posible ascenso de China en el marco geopolítico internacional. Diversos especialistas ya avisan que el siglo XXI será el siglo de Asia, en especial de China e India. Cabe esperar pues que sus ciudadanos sean tomados en mejor consideración a medida que el peso de sus países en la política internacional aumente. Esto desde luego puede beneficiar también a la segunda generación de chinos en España.

Pasar de ser un país que solo exporta “inmigrantes” a serlo de simples “extranjeros”, como lo son los países postindustrializados, ayudará a ampliar las miras de los españoles a la hora de prejuzgar un ciudadano de aspecto chino.

Así pues, la generación que ahora viene, tendrá, gracias al esfuerzo de sus padres por proporcionarles una buena educación y conocimientos suficientes sobre su cultura de origen, y a la mejora de la imagen de China en el panorama internacional, muchas más posibilidades de ampliar y variar la imagen que existe hoy en día de la comunidad china en España.

Por último compartimos con vosotros un video subido por CasaAsia, con fragmentos de una conferencia sobre los jóvenes de segunda generación de varios países que viven en Cataluña. Todos los relatos son interesantes y os recomendamos que los veais todos, aunque si solo nos centramos en el caso de China, la intervención empieza en el minuto 5:30.

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1-Introducción

El propósito de nuestro trabajo se centra en la contemplación de los intereses y motivaciones que giran entorno los estudiantes del Grado de Estudios de Asia Oriental impartido en la UAB. La intención es encontrar un perfil actual del estudiante que cursa estos estudios. Hemos creído necesario reunir una opinión generalizada de nuestros compañeros, con la intención de averiguar en qué aspectos los alumnos y el plan de estudios se ajustan a los objetivos señalados.

Para desarrollarlo, hemos utilizado el método de investigación de encuestas, elaborando una encuesta para los estudiantes del grado de EAO y dónde hemos procurado reunir aquellas preguntas que podrían definir el perfil del estudiante.

Hay que tener en cuenta que somos la 2ª promoción, por lo que solamente hemos podido contactar con compañeros de 2º curso y de nuestra misma clase de 1º. La encuesta la hemos enviado por internet a través del campus virtual de la universidad y la participación ha sido mejor de la esperada en un principio.

Por otro lado, con el fin de contrastar los resultados obtenidos y desde una perspectiva completamente ajena a nuestros estudios. Para ello, hemos realizado personalmente otra encuesta a estudiantes de otras carreras universitarias. En este caso, el objetivo ha sido ver el grado de conocimiento de la existencia de nuestros estudios, que tipo de asignaturas creen que se imparten, que salidas profesionales tiene la carrera e intentar detectar como nos ven desde fuera, es decir, si existen posibles estereotipos.

A continuación se muestra: la explicación de la metodología utilizada para realizar las encuestas, los enlaces con las dos encuestas realizadas y el análisis de losresultados obtenidos. Para finalizar hemos elaborado una conclusión/reflexión del trabajo realizado.

2-Metodología de estudio

La elección del uso de encuestas para realizar el trabajo responde a la necesidad de sintetizar los datos que puedan detallarnos el perfil del estudiante que buscamos, siempre centrándonos en el propio encuentro que se deriva de los mismos estudios: Estudios de Asia Oriental (EAO).

A continuación presentamos los dos enlaces correspondientes a los modelos de encuestas:

La elaboración de la encuesta:

  • El objetivo es el de obtener información y opiniones sobre nuestros propios estudios (EAO), con el propósito de traducir estos objetivos en preguntas específicas.
  • La muestra representativa utilizada son nuestros propios compañeros de clase, de 1º y 2º curso para la primera encuesta y estudiantes de todas las carreras y de todos los cursos para la segunda encuesta.
  • La formulación de la encuesta se ha elaborado mediante:
  1. -Un lenguaje óptimo para transmitir las ideas y adaptado al grupo al que va dirigida.
  2. -Con preguntas limitadas a una sola idea o a un solo concepto.
  3. -En un orden consecutivo de preguntas para que éstas sean más lógicas para la persona  encuestada.
  • El tipo de preguntas son:
  1. -Según la contestación à En su gran mayoría son preguntas cerradas dicotómicas (SI/NO) y alguna abierta.
  2. -Según su función à Se establecen preguntas “batería” sobre un mismo tema, empezando por las más sencillas y luego las más complejas y también preguntas “amortiguadoras”.
  3. -Según el contenido à Las preguntas se clasifican en: de identificación (sexo, edad,..), de acción, de intención, de opinión y de motivos.
  • No requiere más de 15 minutos* para ser respondida.

*Las entrevistas a estudiantes ajenos oscilan entre 5-10 minutos.

 

3.Análisis de los resultados obtenidos.

A partir de los los resultados obtenidos, hemos creado un perfil de estudiante, siempre diferenciando entre el estudiante del grado en cuestión y el estudiante ajeno a los estudios de Asia Oriental.

Perfil del estudiante:

¿Quién y por qué se elige estudiar los Estudios de Asia Oriental?

El perfil del estudiante medio de este grado, correspondería a una mujer, de entre unos 18 y 20 grados. Cabe destacar que existe cierta desviación atípica de edades, situada hasta los 30 años. De todas maneras, con esta pregunta, se ha podido confirmar los resultados que ofrece el servicio de estadística de la facultad de traducción de la UAB en cuanto al porcentaje por sexo de ingreso a los estudios que se imparten en susodicha.

Por lo general, existe un interés hacia la cultura asiática en su totalidad (11), aunque un número representativo de estudiantes (6), afirma tener un verdadero interés hacia una región concreta. Por lo tanto, podríamos decir que no es la simple afición por la cultura de un país en concreto si no el afán de conocer más allá de sus fronteras, la relación con los países cercanos, toda la zona asiática en general lo que hace que se escoja esta carrera.

Otra de las características de nuestro estudiante perfil se relaciona con el idioma que escoje. Teniendo en cuenta que la mayoría contempla el acierto de la división lingüística que se imparte desde el primer curso respecto el japonés y el chino, existe un abrumador consenso respecto a la limitación de la oferta lingüística, al no  poder elegir una segunda lengua.  Aunque se considera que el conocimiento previo del idioma no debe ser un requisito imprescindible para acceder y captar la esencia de los estudios, los alumnos comprenden la necesidad del aprendizaje del idioma para entender la cultura de un país.  Si bien la mayoría considera acertado el número de horas dedicadas al estudio de la lengua,  entienden que el enfoque no es el más adecuado. Concretamente achacan el tratamiento sumamente académico y poco práctico, en detrimento a la dedicación oral.

Aun así, 17 de los 20 encuestados afirman el acierto del plan de estudios respecto a la NO diferenciación cultural en los estudios.  Existe un consenso absoluto a la hora de corroborar la premisa  que planteábamos en el punto 6 de la encuesta – “Los Estudios de Asia Oriental tienen como objetivo promover la investigación y la docencia en torno a las diferentes facetas sociales, culturales, económicas y políticas que caracterizan a los países de Asia Oriental así como el conocimiento de sus lenguas”, lo que reafirma la primera característica del estudiante perfil, explicada previamente.

Aunque los estudios no son sine qua non  para concebir una opinión respecto los casos susceptibles al Asia Oriental, los encuestados aprecian unánimemente  la ampliación de conocimiento y concepción del mundo que les aporta estar cursando EAO.

Otro dato significativo, que creemos necesario comentar, sería el correspondiente a la pregunta – ¿Cómo conociste la existencia de estos estudios?

Nos ha llamado la atención que de los 20 alumnos de grado encuestados, sólo 2 personas hubieran obtenido conocimiento previo de éstos estudios mediante las sesiones informativas en sus respectivos institutos. Tampoco resulta demasiada alentadora la cifra correspondiente a la cantidad de alumnos que mediante el Salón de la enseñanza dispusieron de la información necesaria de los estudios. Por el contrario internet, parece seguir siendo la fuente más utilizada y con fuentes más representativas o esclarecedoras respecto el grado. Por lo tanto, son los estudiantes que van a comenzar los estudios universitarios los que descubren GAO, ya que aparece en los folletos informativos de la UAB.

Perfil del estudiante ajeno:

  La segunda parte de nuestro trabajo intenta contemplar la opinión que suscita entre aquellos estudiantes ajenos a los Estudios de Asia Oriental.  Entre ellos, estudiantes de Historia, Geografía, Veterinaria, Filosofía, Filología Inglesa, Economía, Periodismo, Matemáticas, Educación Primaria y Ciencias Ambientales.

Entre los datos recogidos,  aquí exponemos algunos de los más significativos y contrastados.

Uno de ellos responde nuevamente, al desconocimiento de EAO.  Aproximadamente un 60% de los encuestados responden no tener ni la más remota idea de la existencia de esta carrera. Definitivamente hay que considerar que alguna cosa se está haciendo mal en cuanto los canales de divulgación y promoción de los estudios.

Aunque no es explícitamente unánime, llama la atención el elevado porcentaje de encuestados que siguen considerando que el perfil de estudiante que suele cursar EAO es un “freak” amante de los comics.

Sin embargo más de la mitad sostienen la relevancia de los estudios de área, y con más o menor acierto, coinciden bastante a la hora de nombrar las posibles asignaturas que se imparten.

En cuanto a las salidas profesionales que contemplan aparecen entre ellas las figuras de futuros antropólogos, intérpretes, traductores, relaciones internacionales, comercio exterior…

Hay una ligera tendencia a creer que el idioma chino es el más solicitado por la emergencia de la economía del país, pero, a pesar de ello el optimismo centrado en el futuro profesional brilla por su ausencia. Es relevante anotar que 14 de los 39 participantes hayan respondido a la hipótesis formulada en el punto 17 – Debido a la gran influencia de Asia en Occidente, los estudiantes de EAO tiene el futuro profesional asegurado – NO. Matizando que nadie lo tiene.

4.Conclusión

Bien, llegados aquí, podríamos resumir, que viendo los resultados en su totalidad, el estudiante medio, suele ser un alumno que aunque no expresa conformidad absoluta respecto el plan de estudios, denota un compromiso más allá de sus obligaciones académicas. Estaríamos hablando de una persona entregada con afán de conocer al “otro”, sumamente tolerante respecto a la diferencia  y dispuesta a indagar sobre lo que presupone que determinará su futuro profesional.

Pero, no nos gustaría que esto fuera una conclusión.  Con el fin de ahorrarnos tener que hablar en términos absolutos, invitamos a todos nuestros compañeros a que expongan,  su opinión respecto los estudios y por qué llegaron hasta aquí. Pues entendemos que, conociendo la particularidad de cada uno, sin duda habremos podido captar de la mejor manera, la intención de nuestro trabajo.

Agradecemos de antemano toda vuestra colaboración.


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Cuando escuchamos la palabra “Navidad” lo primero que nos viene a la cabeza quizá son los regalos, Papá Noel o los Reyes Magos, las luces o el árbol adornado. Muchas son las peculiaridades y costumbres que la caracterizan, pero lo que quizá no nos planteamos muy a menudo es si realmente lo que celebramos es la Navidad en sí misma.Así mismo, este trabajo pretende reflexionar un poco acerca del significado de la palabra, pues puede no implicar tanto una festividad cristiana como una celebración de unidad del grupo humano básico.

Según la RAE:

navidad.

(Del lat. nativĭtas, -ātis).

1. f. Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.

2. f. Día en que se celebra.

3. f. Tiempo inmediato a este día, hasta la festividad de Reyes.

Inicialmente nos centraremos en la primera y tercera definiciones. Por lo que sabemos (o lo que nos han hecho creer), Jesucrito nació el 25 de diciembre en Belén, desde entonces, la antigua celebración solsticial dejó de tener esa connotación para basarse y centrarse en la commemoración de su natalicio. A partir de ese momento se cristianizaron una serie de costumbres y rituales a la naturaleza que tenían su origen en los antiguos pueblos indoeuropeos y grecorromanos, pasando por un largo proceso de transformación (por parte de la iglesia) y expansión hasta llegar a nuestros días. Ejemplos de ello son el aveto que llenamos de bolas y todo tipo de adornos, el muérdago que colgamos en la puerta de nuestras casas, la imagen del Belén, la figura y apariencia de los Reyes magos e incluso el propio intercambio de regalos. Ahora bien, ¿Realmente la sociedad laica actual lleva a cabo toda esta serie de celebraciones y costumbres, desde Nochebuena hasta el día de Reyes, para celebrar el natalicio de Jesucritsto?

(més…)

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 Este trabajo se basa en el estudio del grupo étnico de las mujeres “padaung”, también conocidas como mujeres jirafa, pertenecientes la etnia Karen. Este grupo étnico había especialmente en la zona sur de Birmania, y en campos de refugiados en el norte de Tailandia (debido a su discriminación en Birmania). El principal objetivo de este trabajo es, dejando de lado las trivialidades o mitificaciones que han podido etiquetar la sociedad occidental a este grupo étnico es, mediante la investigación, las prácticas y características que forman su cultura, sin destacar demasiado su rasgo más representativo, los collares de anillas en el cuello. Para un mejor entendimiento de este grupo étnico trataremos varios puntos como por ejemplo; origen, religión y otros más.

Los Karen viven sobre todo en Birmania, concentrados especialmente en la región de Toungoo (Karenni). Este grupo étnico se divide en tres subgrupos que se clasifican según el dialecto que hablan, dividiéndose entre el Sgaw (el más hablado), el Pwo  (hablado sobre todo en las zonas costeras de Arracan y Mergui) y el Bwe (hablado sobre todo en las regiones montañosas cercanas a Toungoo).

Hemos indagado en el origen de dicho grupo étnico, el cual se remonta a la edad de bronce cuando huyeron de Mongolia hacia Birmania donde han residido hasta la fecha. En 1990 fueron reconocidas como “personas desplazadas” a consecuencia de las acciones militares del gobierno birmano. Los primeros refugiados surgieron en el año 1984 a consecuencia como bien hemos dicho anteriormente, del duro régimen y las sucesivas discriminaciones que sufrían este grupo étnico La KNU (Unión nacional Karen) combatió en la rebelión contra el régimen durante 35 años. En la década de 1984 a 1994 se produjo una frontera bajo ataque, en la que el gobierno birmano boicoteaba las minorías étnicas con subidas de impuestos, por otro lado, los abusos que padecían dichas minorías se acrecentaban violentamente, este hecho hizo que aumentaran el número de refugiados en Tailandia, cerca de unos 80.000. En 1970 la KNU fue empujada en la frontera de Tailandia.

En los años 1988 – 1990 hubo “una democracia en movimiento” en la que el pueblo birmano se levantó y uniéndose junto con otras minorías étnicas, discreparon contra el régimen gubernamental que se ejercía en el país. En enero de 1995 se produjo la caída de Manerplaw (sede nacional de la KNU), el verano de ese mismo año hasta 1997 las minorías étnicas y, a su vez, cada una de sus sedes era  destruida por el gobierno birmano, consiguiendo un mayor censo de refugiados. El gobierno estipuló una reunificación masiva del pueblo a fin de homologarlo bajo un control militar.

Además, desde que Birmania consiguió la independencia del dominio británico en 1947, los Karen sufrieron la amenaza de una mayor discriminación por ayudar a los aliados a acabar con la expansión japonesa en la zona. Por lo tanto, desde entonces, organizaciones como la KNU, de estilo pacifista, o el KNLA (Karen National Liberation Army), de estilo militar. En especial, este ejército está llamando la atención a nivel internacional respecto a sus demandas de un régimen autonómico, recibiendo el apoyo de la ONU mediante la formación de un Consejo de Seguridad (aunque fue vetado por Rusia y China). Vistas estas circunstancias, su lucha por un estado propio y un trato humanitario más digno no cesan.

                                                                                                                             

En cuanto a su asilo político en Tailandia, hoy en día, es difícil discernir si los Karen son vistos en Tailandia y Birmania como una población extraña de la cual se puede sacar provecho, o como una sociedad que necesita ser protegida. Cuando hablamos de “sacar provecho” nos referimos básicamente al hecho de que los Karen son considerados un pueblo de refugiados, por ello sus derechos no son plenos y para obtener beneficios deben someterse a algo que podemos equiparar con las reservas de indios americanas, ya que para que las visitas de los turistas proporcionen beneficios económicos suficientes para su subsistencia, deben acceder a fotografiarse o bien venden su artesanía para obtener los beneficios que, con otros trabajos no podría obtener a causa de ese estatus de refugiados. Puede parecer que vendiendo artesanía no se gane mucho, pero debemos tener en cuenta que, trabajando las tierras durante una jornada tan sólo cobran, 150 baht, lo que equivaldría a 3,50 euros, por ello es normal que recurran a vender su artesanía para obtener beneficios adicionales.

Según la creencia popular de los Karen, su historia empieza con Htaw Meh Pa, a quien consideran fundador de su cultura y creador de su raza. Dice la leyenda que mató a un jabalí que amenazaba la aldea donde vivía su familia, y que con uno de sus colmillos creó un peine que otorgaba la eterna juventud. Después, guió a todo un pueblo (se cree que situado en Mongolia) hasta llegar a su emplazamiento actual en Birmania.

 El origen de la palabra “Karen” se halla en el término birmano “Kayin”, que hace referencia al nombre de los Karen Rojos, “Ka-Ya”.

De las pruebas que demuestran que durante un tiempo los Karen vivieron en las zonas montañosas de Yunnan (China), se encuentran los tambores de bronce. Estos tambores son considerados muy valiosos, hasta el punto de ser utilizado como divisa.

En cuanto a sus rasgos físicos, el más destacado y común en su etnia (aunque desaparece durante la infancia) es la mancha azul mongol, una marca congénita frecuente en las etnias con estilos de vida tribal.

Un rasgo habitual en las vestimentas femeninas es colocarse collares formados por anillas. Solamente las niñas que nacen un miércoles de luna llena son consideradas auténticas “padaung” y son respetadas y admiradas por el resto de la tribu. A los 5 años de edad les ponen alrededor de sus cuellos un adorno de latón o de bronce en forma de anillas  (aros dorados) poco a poco va presionando la clavícula hacia abajo mediante la adición de las anillas, de esta manera a simple vista hacen que parezca que tienen el cuello más largo. Otra cultura caracterizada por los collares de sus mujeres se encuentra en Sudáfrica, donde las mujeres Ndebele (cerca de 600.000), se colocan unos collares formados por anillas al contraer matrimonio (aunque su longitud no produce ninguna deformación del cuello mediante la presión sobre la clavícula y las costillas).

                                                                        

Los Karen tienen su propio sistema de estudio astronómico, más básico que el desarrollado en Occidente. Conocen a la Osa Mayor como “Hsa K’htau” o Elefante y la Cruz del Sur como “Meh la Ka”, que es su traducción. Como los chinos y otras culturas orientales, los Karen tienen una visión negativa de los eclipses de sol, ya que consideran que son monstruos que devoran su luminosidad.

Su dieta comprende toda clase de alimentos: pescado (sobre todo anguilas), aves, raíces, maíz y, por encima de todos estos, el arroz. Normalmente les gusta sazonar la comida con varios condimentos, entre otros, pimientos rojos o chilis. También suelen añadirle a sus platos una especia de pasta de pescado. El cultivo del arroz se suele realizar en diferentes campos de cultivo cada año, donde destruyen las raíces incendiándolas, y luego usan sus cenizas como fertilizante. La cosecha se lleva a cabo en octubre.

La caza se realiza con varios instrumentos (lanzas, cuchillos, etc.), pero los niños suelen aprender y practicar desde una temprana edad utilizando tirachinas o cerbatanas. Normalmente, los adultos cazan en los finales de los barrancos, donde montan sus redes y esperan a que caiga una presa (de conejos a elefantes), tras lo cual lo acribillan a flechazos.

El método que tienen de pesca también lo aprendieron de los birmanos, utilizando redes, cestas, y lanzas. Un instrumento habitual es el “pu”, una cesta agujereada por debajo con clavos en el interior.

En cuanto a la jerarquía de la aldea, se basa en un único jefe  (th’kaw” o “s’kaw”), el cual suele ser un hombre anciano, y su posición es hereditaria (a falta de descendencia, se puede elegir a alguien de confianza). Los Karen no siguen ninguna jurisdicción establecida, pero son bastante obedientes de su jefe. El jefe de la aldea no cobra impuestos y los aldeanos viven compartiendo el terreno y los animales con toda la comunidad, lo cual a veces causa disputas que el jefe debe resolver. La fricción producida entre sexos resulta bastante primitiva, ya que los hombres se dedican a la caza y la guerra, mientras que las mujeres se limitan a las labores domésticas. Lo habitual es que los hombres se sientan humillados al ser subordinados ante una mujer.

Durante el embarazo, las mujeres no suelen dejar de trabajar en ningún momento, al menos hasta que el bebé ha nacido y tengan que recuperarse del parto. Como tradición, evitan comer hierbas amargas o fruta, ya que son consideradas perjudiciales para la madre. Los padres no se cortan el pelo, por miedo a “acortar” la vida del niño. Las comadronas suelen ser mujeres de mediana edad cuya única experiencia es la de su propio embarazo y parto. En caso de que la madre muera antes de dar a luz, el bebé es extraído a través de una incisión en el abdomen, creyendo así que el espíritu reencarnado de la madre no tendrá un abdomen deformado. Los gemelos creen que tienen una misma vida uniéndoles, (k’la).

En lo que respecta al matrimonio, las parejas son organizadas por un mediador (“t’lo pa”) que junta a un hombre y una mujer que pueden no conocerse. La edad habitual de casamiento roza los 25 años del hombre, y el matrimonio entre primos no es considerado un tabú. Por otro lado, algo que sí está mal visto es que una pareja esté formada por personas de distintas aldeas, y aún más si hay una diferencia importante de edad.

No hay casamientos en diciembre, ya que es cuando hay más eclipses de luna, lo cual creen que es provocado por perros que devoran su luz, y porque tampoco se suelen aparear otros animales en diciembre. La ceremonia se celebra en la aldea de la novia.

En paralelo con la costumbre occidental de lanzar arroz a los novios, los Karen hacen un camino de arroz hasta la habitación de la novia, a donde el marido es acompañado por sus mayores. Después del casamiento,  el marido suele ir a vivir con los suegros.

Al mismo tiempo, los funerales también tienden a ser ceremonias alegres, con la función de guiar al espíritu del difunto que se adentra en una nueva vida, y también para animar a los afligidos. Cuando alguien cae enfermo, se cree que es debido a la presencia de un espíritu maligno, pero el “k’la” o psique (el sino) de la persona; creen que ya establece, desde que la persona nace, cuándo y cómo morirá. Durante la ceremonia del funeral, el cuerpo es bañado y se le frota la cara con una infusión para dar a su alma un “buen comienzo”. 

En cuanto a la religión, los Karen tienen tres principios básicos, el primero y el más primitivo, es la existencia de un poder sobrenatural que reside en todos los hombres y las cosas. Para los Karen la fuerza se llama “pgho” y sería el equivalente al “mana” de los melanesios, pero esta fuerza sólo la poseen algunos elegidos y cada uno de ellos puede desarrollar habilidades extraordinarias. El segundo principio es que su religión está basada básicamente, en la existencia de una alma eterna y que cada ser o cosa posee una y eterna, por ello tanto las montañas como los ríos son para ellos, dioses. Y finalmente el tercer principio se basa en la leyenda de Y’wa en la cual se nos relata como los primeros hombres fueron advertidos por su padre y creador, Y’wa de que no debían comer, bajo ningún concepto ninguna fruta que fuera ofrecida por una serpiente o un dragón. Es obvio que existe una relación entre este mito y el mito bíblico de la serpiente del Edén, que tentó a Eva y causó el destierro de la primera pareja. Esa relación, podría decirnos que todos estos mitos tienen un origen en común. Los Karen creen en el alma, por lo tanto creen en la inmortalidad de ésta y por lo tanto en la continuidad de la vida después de la muerte, pero para ellos los dioses dejan caer nuestras almas y éstas se apoderan del ser u objeto que tocan nada más caer del cielo, por lo tanto el factor principal en esta “reencarnación” no es la expiación de los pecados sino más bien de puro azar.

Como hemos podido demostrar, los collares no son lo único que define su identidad cultural, sino que son una sociedad con características propias e igual de representativas.

También hay que tener en cuenta, las prácticas y métodos que han adaptado de otras culturas con las cuales convivieron (chinos, birmanos, etc). De todas formas, esta convivencia ha llevado a varios conflictos de tipo cultural, concentrados en el país en el que se establecieron finalmente, Birmania.

                                                           Links de consulta

–          http://gutenberg.net.au/ebooks08/0800061h.html

–          http://www.peoplesoftheworld.org/text?people=Karen

–          http://news.bbc.co.uk/2/hi/asia-pacific/6407305.stm

–          http://news.softpedia.com/news/The-Giraffe-Women-of-the-Neck-Rings-37412.shtml

–          http://www.karennationalunion.net/

http://www.chiangdao.com/chiangmai/karenlongneck.htm

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Obrero chino recolectando oro en el Río de los Americanos (1852)

Dentro del continente americano, el grupo étnico de origen asiático más numeroso y con una mayor historia es el chino. Sus anales se remontan a mediados del S.XIX, cuando se produjo un gran flujo migratorio procedente de China que se asentó en la Costa Oeste de los EEUU. La causa de este éxodo masivo se debió en gran medida a un rumor muy extendido que hablaba sobre la Gim San –montaña de oro- de California, aludiendo al descubrimiento de un gran número de minas de oro que se dio en 1849 en aquel territorio. Sumándole a este hecho las fuertes hambrunas que sufrían provincias como la de Guangdong, se explica que un porcentaje considerable de la población china se embarcara hacia el continente americano albergando la esperanza de cosechar una considerable fortuna para volver años después a su país de origen. La realidad que encontraron en tierras americanas fue muy distinta a la que esperaban: lejos de enriquecerse, se toparon ante una tesitura desfavorable que les empujó a renunciar a sus pretensiones y les obligó a luchar por la supervivencia. Se vieron forzados a trabajar en unas deplorables condiciones laborales, a cambio de un salario irrisorio. A causa del bajo coste de la mano de obra china, la contratación de ésta se fue imponiendo a la del hombre blanco, que comenzó a percibir a los asiáticos como un fuerte competidor económico que reducía perniciosamente la oferta de trabajo. Factores como éste, junto con la frágil situación económica del momento, y cierta insatisfacción social, acrecentaron un sentimiento xenófobo antichino cargado de violencia que desembocó en sucesos tan sombríos como la masacre de Rock Springs [1].  Estos actos dirigidos a expulsar a los chinos de los EEUU incentivaron la aprobación de  leyes de exclusión como la Chinese Exclusion Act [2], decretada en 1882. Durante la vigencia de esta ley, el número de inmigrantes chinos que llegaba a los Estados Unidos disminuyó vertiginosamente de 123.000, cifra registrada en 1970, hasta un mínimo histórico de 5.000 en 1930.

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"Colors of Espoo", por Michael Holler

Introducción


“Yo sé karate, boxeo, kung fu, jiu jitsu y otras 47 palabras peligrosas..!”

Anónimo

La historia de las artes marciales se remonta a los orígenes de la misma humanidad, pero no es hasta la irrupción de la edad moderna en extremo oriente que se desarrolla el concepto en su totalidad. Este fenómeno implicó la metamorfosis de la configuración social feudal, puesto que el uso de las armas de fuego suponía una pérdida del valor de las formas tradicionales de combate, y, por ende, la paulatina desaparición de los principios que regían la sociedad.

Las artes marciales se establecieron en los distintos territorios orientales, no sólo como un mecanismo de ataque y defensa, sino también como una filosofía, un modo de estilo de vida. Podemos ejemplificarlo con el código ético de los samurái (侍 samurai) llamado bushido (武士道 bushidō), el cual exigía honor y lealtad hasta la muerte hacia si mismo o al señor feudal (大名 daimyō) al que servían, llegando al suicidio ritual (切腹 seppuku) en caso de pérdida del honor. Por otro lado, en China, el desprecio hacia las artes marciales conllevó un debilitamiento en la presencia de sectores militares, pero se convirtió en una vía popular de desarrollo físico y espiritual.

Así pues, la pretensión del presente trabajo es la de abordar, desde una perspectiva antropológica, el impacto social y cultural de las artes marciales y, en concreto, del Taekwondo (태권도 en coreano, 跆拳道 en japonés), en un contexto postmoderno occidental así como la aculturación o pérdida de algunas señales identitarias al expandirse fuera de fronteras coreanas. Por ello, hemos de considerar que la reflexión antropológica es indispensable para comprender en profundidad el significado y alcance del Taekwondo en un practicante occidental y cómo el practicante aporta sus propios rasgos a la lucha, y proponemos la perspectiva de un estudio etnográfico para abordar el estudio de este deporte como manifestación convencional de disciplina y jerarquía.

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