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Archive for Mai de 2019

Este trabajo tiene como finalidad estudiar el producto de las relaciones interculturales de las mujeres japonesas viviendo en España. Para ello, nos apoyamos en los trabajos de Rosalía Avila Tàpies con su artículo académico “Building Friendship Networks and Intercultural Spaces: The Case of Japanese Women in Spain” y en el de Saori Kobayashi con su artículo “Competencia intercultural y choque cultural: adaptación a una cultura nueva y sus dificultades”.

En el primero se nos habla de una organización llamada “Sociedad Tampopo” creada para aquellas mujeres japonesas residiendo en España, con la finalidad de proporcionar en un boletín un espacio donde compartir sus experiencias, preocupaciones y anhelos en un contexto interculturalidad (Avila, 2008). Esta sociedad fue fundada a raíz de las dificultades por las que se vieron afectadas algunas mujeres japonesas a la hora de desenvolverse en la sociedad española, pues existen diferencias culturales, lo cual inevitablemente conlleva aquello conocido como “Choque cultural”.

El choque cultural nace como producto de la interacción de dos culturas, confluyen distintos aspectos que producen una reacción de incomodidad, sorpresa o incluso ansiedad, siendo éste el tema principal que trata el segundo artículo que hemos utilizado para apoyar este estudio.

Este segundo artículo nos presenta el caso del choque cultural que experimentó una alumna japonesa al estudiar en España y todas las dificultades a las que esta se vio expuesta en su entorno escolar con respecto a los profesores. Es

 interesante porque nos muestra de las dos caras del asunto, tanto la parte. En primer lugar se nos exponen las diferencias de comportamiento entre ambas partes y cómo esto afectó a su comunicación y entendimiento mutuo (Kobayashi, 2015).

Esto deja ver de forma bastante clara la existencia de un problema, ya sea debido a la incomprensión de aquellos elementos culturales distintos o quizá por la relación de alteridad que se produce al llegar alguien proveniente de un entorno tan distinto.

Si buscamos las raíces y origen de este choque cultural podemos ver que por parte de la comunidad española hay una visión muy alienada de todo lo categorizado como oriental. Los europeos tenemos la tendencia de separar aquello oriental de lo occidental de manera circular y cerrada según una conciencia geopolítica fijando así el fenómeno de la alteridad (Said,1978). Según las diferentes categorías de eurocentrismo podemos decir que en España se produce un institucionalismo eurocéntrico, en el cual se localiza la alteridad en factores institucionales/culturales y no tanto en factores genéticos/biológicos . Todos los seres humanos tienen acceso a la razón universal, y desde ese punto inicial se han desarrollado de forma distinta. Por tanto la percepción española es tan solo un ejemplo más del eurocentrismo inherente en nuestra cultura que nos hace repeler y ver desde la soberbia a toda civilización asiática.

El proceso intercultural se ha ido incrementando en los últimos años aunque no ha terminado de establecer una alteridad sana y equitativa. Sin embargo, en Europa se incluye a Japón dentro de la idea homogeneizada de Occidente (junto con EEUU y el resto de Europa) en la jerarquía global eurocéntrica. El etnocentrismo occidental siempre se ha sustentado en ver a Oriente como la parte débil, femenina y refinada (en el sentido peyorativo de la objetivación) del mundo y, pese al enorme proceso de universalidad al que nos estamos sometiendo que afina cada vez más los estereotipos.

Habiéndose expuesto el previo contexto de contacto cultural entre la sociedad española y la mujer japonesa en el que nos encontramos, cabe profundizar en las causas intrínsecas de la diferencia entre ambas culturas, que es, al fin y al cabo, el hecho clave para entender las dificultades que se presentan a todo japonés (mujer o no) si se ven en una situación similar.

Es crucial comprender que cada una de las sociedades citadas anteriormente se rige por ciertos valores. En primer lugar debemos definir cuáles son algunos de dichos valores que mueven la cultura japonesa y que entran en conflicto con los propios de la cultura española.

Si analizamos la sociedad japonesa desde dentro, seremos capaces de extraer dos conceptos importantes: la jerarquía (en el sentido más amplio de la palabra, aplicada a toda situación posible), y la importancia clave de las relaciones sociales (siguiendo éstas la jerarquía anteriormente mencionada).

Por una parte, la jerarquía ha tenido históricamente un papel estructurador de toda la sociedad japonesa. Todos los nipones han sabido en todo momento cuál era su posición respecto al mundo, al resto de la sociedad, a los familiares, etc.; así como también el grado de respeto y de “deuda social” que se estaba manejando en cada caso. Todos estos conceptos aunque ahora parezcan difusos se pueden resumir en dos palabras: giri y gimu. Ambos representan el deber del individuo frente a otros o hacia el mundo en general. Tanto giri como gimu han estado tan arraigados en la sociedad que en la actualidad han derivado en formas de expresión y protocolos sociales muy diferentes a los nuestros, siendo éstos el verdadero elemento en conflicto.

Actualmente, algunos de los principales rasgos que caracterizan la sociedad japonesa son la forma de sus miembros de expresarse en las relaciones sociales y la importancia del matrimonio para aspirar al reconocimiento del éxito en la vida (exclusivamente en el caso de las mujeres).

Respecto al primer punto, identifiquemos el concepto tatemae, que se define como “fachada,” y refiere a los patrones de conducta y las opiniones que se dejan ver al público. Tatemae representa las expectativas, aquella forma de actuar de acuerdo a las circunstancias o la posición social de la persona. En el caso de nuestro país no existe tal concepto, dando lugar a la confrontación, ya que la sociedad española no es capaz de comprender, en su mayoría, dicho concepto (Kubo, 2015). Esto puede percibirse como un acto de hipocresía hacia quien se esté dirigiendo el hablante, escondiendo el verdadero honne de la persona (realidad interior). Este es uno de los mayores elementos en los que las mujeres japonesas han de trabajar ya que pueden derivar en situaciones muy incómodas. Esto crea en ellas un ambiente propenso a la ansiedad, dado que se considera el tatemae como una zona de confort en la cual refugiarse y ser lo que la gente espera ver, de forma que se evita todo conflicto posible. Al salir de esta, a las mujeres japonesas se les hace más complicado convivir adecuadamente con la nueva situación, teniendo que hacer un esfuerzo adaptativo enorme que muchas no son capaces de superar, dando lugar a síntomas psicológicos adversos como la tristeza, frustración. rabia etc… (Kobayashi , 2015 )

Lo más complejo, sin embargo, viene a la hora de educar a los hijos en un ambiente bicultural. La clave está en que la mujer japonesa, habiendo o estando aún sufriendo las dificultades de adaptarse al nuevo entorno, tiende a educar a sus hijos siguiendo los patrones españoles dejando de lado sus raíces japonesas para que éstos no se encuentren con las mismas situaciones. No obstante, en las últimas décadas, y dada la necesidad de las madres japonesas de no abandonar completamente la propia cultura, se creó en España la llamada sociedad Tanpopo, que sirvió de zona de confort para las madres que, a través de boletines publicaban sus experiencias en España, dificultades, etc. Al cabo de un tiempo, estos boletines se destinaron no sólo a la lectura de otras madres sino también a la de sus hijos, para que se acercaran más a la cultura japonesa, de forma equitativa con la española. Aún así, los hijos también se ven expuestos a graves procesos de discriminación o intolerancia.

Ejemplo de todo este proceso es una mujer japonesa de 42 años.En él se exponen las dificultades en primera persona del sujeto durante su proceso adaptativo, sobretodo a la hora de aprender el idioma. Explica, la mujer, como los profesores mostraban una actitud poco receptiva ante sus dudas, y no ante las de los demás alumnos, o el hecho de ignorar su preocupación por la clase, único vínculo que la podía unir con la sociedad española ya que el aprendizaje del idioma local es clave en ello. Esto fue desembocando en una situación de discriminación, dando lugar a síntomas tanto físicos como psicológicos cada vez más preocupantes (Kobayashi, 2015).

Podemos afirmar, pues, que todo migrante independientemente del período de tiempo que lo sea, se encuentra de cara con los muros del choque cultural. Este se ve inmerso en un país donde a duras penas se hace entender y donde la forma de saludar, de comer, de pasear por las calles son desconcertantes y ajenos. Se enfrentan además con el rechazo y la diferencia por parte del colectivo de la sociedad. El caso que hemos tratado en nuestro estudio; mujeres japonesas casadas con Españoles, se diferencia por la presencia de un miembro de la familia nacido en España, país destino de la migración. Este aspecto, en muchos casos, facilita la adaptación y el rápido conocimiento del país y sus costumbres. Al mismo tiempo, sin embargo, puede crear sentimientos de frustración y solitud en la mujer, que se encuentra incomprendida por su marido. En esta situación, es habitual buscar una zona de confort, donde poder recordar Japón y relajarse en la comodidad de un grupo común. Respondiendo a esta necesidad, nació la sociedad Tampopo.

Este grupo se ha dedicado desde hace años a crear un espacio donde las mujeres japonesas pueden relacionarse, mantener ciertas tradiciones y realizar festividades niponas. Además se organizan todo tipo de actividades lúdicas como boletines en los que exponen quejas, anécdotas y mini historietas entre otros.

Como hemos comentado, la sociedad Tampopo se encarga de gestionar la nostalgia de las mujeres trayendo a España un pedacito de Japón. Esta línea se pasa también a sus hijos, siguiendo el deseo de sus madres de que estos absorban también su herencia cultural materna. Para ello, se imparten clases de japonés, se traducen cuentos infantiles japoneses al español y se promueve el interés hacia Japón.

Los recursos a disposición de esta causa han ido cambiando durante las últimas décadas. Bajo estas líneas se demuestra dicho proceso, comparando las realidades de 1994 y 2003 al respecto.

En este trabajo hemos intentado analizar las raíces de ciertos obstáculos que las mujeres japonesas experimentan al vivir en España. Nos hemos dado cuenta de que éstas no nacen desde un único lado, sino que la dificultad para establecer una relación de interculturalidad equitativa es heredera de la historia. Aspectos como la visión etnocentrista de los pueblos asiáticos y el lenguaje eran, entre otros, determinantes a la hora de crear lazos entre ambas realidades.

Sin embargo existe la voluntad de crear un punto de equilibrio entre aquello que se conserva, aquello que se absorbe y la forma en la que se procesa en cada individuo.

 

Bibliografía:

 

 

 

  • SAID, E.W. y FUENTES, M.L., 1978. Orientalismo. Madrid: Debate. ISBN 978-84-8306-983-7.

 

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