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Archive for 31/05/2010

Para entender porqué incluso las niñas que han emigrado con sus familias a otros países, donde la mutilación genital femenina no se lleva a cabo, como España, acaben pasando por el proceso se debe a la estrecha relación que existe entre el individuo, la familia y por extensión la comunidad de la que provienen. En general las sociedades que practican la mutilación genital femenina son sociedades donde los deseos comunitarios prevalecen por encima de los individuales. Tanto es así que incluso la familia o cabeza de familia designado a la migración lo es por los designios y necesidades de la comunidad o la familia, lo que demuestra el fuerte vínculo que tiene la familia con la comunidad a pesar de la distancia. Hay que entender pues que la familia ejerce una fuerte presión incluso sobre aquellos que han marchado. Esa presión llega a su punto álgido cuando los emigrantes vuelven a sus países ya sea de vacaciones o definitivamente, porque es también el momento en que las niñas son mas vulnerables. Es en ese momento en el que la niña es sometida a la mutilación genital  como rito de iniciación.

En España los casos de mutilación genital femenina llegaron por primera vez a oídos de la población en 1993, por unos casos sucedidos en Mataró y Girona. Ambos casos fueron denunciados por personal sanitario, pues en la mayoría de casos son éstos o los profesores de las niñas quienes se percatan de la situación o del riesgo en el que pueden encontrarse las niñas. Éste fue el caso de una niña senegalesa que habitaba en la provincia de Girona. Su familia estaba planeando mandarla de nuevo a su país de origen para la mutilación. La rápida actuación de su pediatra, que se interesó por la niña en una de las visitas de la familia y descubrió que los padres planeaban mandarla a Senegal, acudiendo a la comisaría para denunciar su sospecha. El juez condicionó el viaje de la pequeña exigiendo una revisión médica de la niña cuando volviera a Cataluña para asegurar su perfecto estado.

Ante estos casos complejos por su naturaleza es muy difícil encontrar un equilibrio. Aun así la mediación antropológica en el caso permitió, por un lado la comprensión del ritual para los occidentales y por otro la información a los padres de la prohibición de semejantes prácticas en la legislación española. Finalmente consiguió también un compromiso con la comunidad africana residente en España de que no se realizaran estas prácticas. El punto más crítico a pesar de esta mediación es que las niñas tienen la nacionalidad de sus padres y están por lo tanto sujetas a la legislación que contemplan sus familias condicionando la aculturación  e integración social de éstas. (Salud reproductiva de las mujeres migrantes africanas en España: Retos e implicaciones  para las actuaciones públicas socio-sanitarias, Adriana Kaplan Marcusán.)

También se puede dar el caso contrario y que las niñas lleguen a países occidentales, con la mutilación ya hecha en sus países. Éste es el caso que relata la película estrenada en 2009 “Flor del desierto” que narra la vida de Waris Dirie, una niña somalí, circuncidada a la tierna edad de tres años y obligada a casarse con un hombre tres veces su edad, que escapa  para terminar en Inglaterra. Esta película es una autobiografía de la misma protagonista Waris Dirie. Otra autobiografía es la de Khady, Mutilada, nacida en Senegal, que a los siete años vivió la mutilación genital, migró a Francia y ya de adulta comprendió la irracionalidad de esta práctica. Hoy en día es la Presidenta de la Red Europea contra la Mutilación Genital Femenina.

Queremos ilustrar la entrada con dos vídeos:

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